19 oct. 2010

Otra entrada más sobre la caída de Roma

La mayoría de los que comentaron el post anterior se sumaron a la idea de una decadencia romana, algunos, con las lógicas reservas. Aquí no vamos a resolver lo que pasó, pero el caso es que con decadencia o sin ella, lo que sí está claro es que el Imperio había cambiado. Muchas veces se tiene la sensación de que el Imperio Romano fue una cosa inmutable puesta ahí por Octavio Augusto en 31 a.C. que se mantuvo básicamente igual (pero decadente) hasta que en el siglo V unos señores bajados del norte le pusieron fin. Cuando la política o la sociedad romana sí que variaron con el paso de los años. El mismo palabro "Imperio" es engañoso: imperio era para los romanos la potestad que algunos cargos tenían para mandar tropas, así que el emperador tenía "imperium", pero un cónsul, un procónsul o un praetor también eran técnicamente "emperadores". En realidad, Augusto y sus sucesores se llamaban a sí mismos "Príncipes", por aquello de que aunque tuvieran un poder casi absoluto, en teoría tan sólo eran "el Primer Ciudadano" (que pechá de comillas llevo puestas).
Por eso a los dos primeros siglos o Alto Imperio se los llama también Principado, el siglo III es de inflexión en la historia romana (la Anarquía), y al Bajo Imperio de los siglos IV y V se lo llama a veces Dominado porque el Princeps deja de andarse con chiquitas y empieza a intitularse Dominus (Señor), lo cual, aunque sea simbólico, ya indica un cambio de mentalidad, porque desde Constantino además, la religión cristiana les viene muy bien para afirmar que actúan como vicarios de Cristo en la Tierra y en consecuencia permitirse actuar con unas formas más despóticas.

A lo largo de la historia de Roma, además de cambiar eso cambian otras muchas cosas, por ejemplo la sociedad y la economía. Durante la República y el Principado, mucha gente al oir la palabra "Imperio" y "conquista", tiene la imagen de que detrás de las legiones venía una tropa de recaudadores de impuestos, censores, gobernadores, burócratas y civiles a asentarse en el territorio y despojar a los vencidos sistemáticamente de su cultura y su todo, pero en realidad la Administración romana no funcionaba así, sino que más bien practicaba un "dejar hacer". A las elites senatoriales lo que les interesaba era hacer negocio sin complicarse mucho la cabeza, sin voluntad de asimilar a nadie. En principio.
Pero estaba el tema del derecho, un municipio conquistado seguía regiéndose por su propia costumbre como si nada hubiese cambiado: aparte de satisfacer un
tributum una comunidad indígena podía ver pasar años desde la conquista sin que su vida variase sustancialmente. Pero si a ese municipio se le otorgaba el ius latii, el derecho romano, obtenía importantes privilegios, principalmente fiscales, además de que las elites indígenas podían especular con hacer carrera política, incluso quién sabe, en Roma (y de hecho, la tendencia terminó siendo la aparición de emperadores hispanos, galos, árabes...) La clave para conseguir esta distinción era parecer más romano que los romanos, así que la famosa "romanización" no fue un proceso consciente impuesto desde Roma: era algo de lo que mucha gente podía sacar tajada. Por la fuerza hubiese sido imposible mantener unido tanto territorio tanto tiempo.
Mientras tanto la explotación de minas, impuestos y demás riquezas se concedían a sociedades privadas o
publicani, que podían dedicarse a forrarse mientras pagasen puntualmente en Roma. Aunque Augusto ya crease un cuerpo de funcionarios, la confusión de lo público con los negocios privados fue una constante durante mucho tiempo.

Entonces llegó el siglo III:

El siglo III fue una racha más bien mala para el Imperio, para empezar, en el exterior se le acumulaban los enemigos, principalmente los persas (en 260, el emperador Valeriano fue derrotado por el persa Sapor I, victoria que quedó reflejada en una estela con Sapor pisando al emperador romano).Pero el mayor problema en el siglo III era la economía: un aumento galopante de la inflación que se intentó corregir bajando la cantidad de plata en las monedas y así poner más dinero en circulación, con un resultado: la inflación se disparó aún más.

Una soldadesca con problemas adquisitivos por lo caro que se estaba poniendo todo, y con un protagonismo desmesurado debido a que eran más necesarios que nunca en las fronteras provocaron una época de guerras civiles constantes que duraron todo el siglo III, en que prácticamente todo cristo aspiraba a ser nombrado emperador por la guarnición de su pueblo.

A finales del siglo, el emperador Diocleciano vino a arreglar un poco las cosas, o eso pretendía, porque a mí siempre me han contado que Diocleciano era una mente preclara de la política cuando lo que vino a hacer fue liarlo todo aun más.

Sin dejar de ser emperador, nombró "César" (285) y luego "Augusto" (286) a Maximiano que tendría control sobre el occidente, mientras que el propio Diocleciano se reservaba la que ya era la parte más jugosa del Imperio: la oriental. En 293 nombró otros dos "césares": Constancio Cloro bajo la tutela de su "Augusto" en occidente y Galerio en Oriente bajo tutela de Diocleciano. Para reforzar aún más la lealtad mutua cada uno de los césares se casó con las hijas de sus respectivos augustos.
Se supone que las cosas debían haber funcionado así: los dos augustos controlan directamente unos territorios, el resto, se lo reparten los dos césares, cada uno de ellos supervisado por su superior. En 305 los dos augustos tendrían que retirarse y dar paso a sus dos césares, que pasaban a su vez a ser augustos.

La Tetrarquía, como se la conoce, no duró ni dos días (se veía venir): hay una serie de chanchullos entre Augustos y Césares y...bueno, en lugar de reforzarse la unidad del Imperio, lo que provoca es un montón de guerras civiles en las que se suceden emperadores por todas partes hasta que sólo queda uno:
Constantino, después de derrotar a Majencio en la Batalla del Puente Milvio (312) supuestamente gracias al símbolo cristiano que pintó en los escudos de su ejército.

El siglo IV

Y ya con Constantino nos metemos en el siglo IV. Se puede poner el reinado de Constantino como punto de partida de la "cristianización" del Imperio, a pesar de que él mismo fue pagano hasta sus últimos días, permitió "oficialmente" la existencia del Cristanismo dentro de sus fronteras, y convocó el Concilio de Nicea en 325 para poner fin a las disputas entre las diferentes facciones de la Iglesia, condenar la llamada herejía arriana (que era la religión de los germanos) y en fin, el Imperio empezó a ser un Imperio cristiano. (Aquí la polémica que se generó en el magnífico blog HistoriaClásica.com con motivo de Nicea).

Constantino es además famoso por haber fundado Constantinopla y haber puesto allí la capital imperial, confirmando así que el centro del Imperio se trasladaba a Oriente.

Pero el emperador que realmente hizo del Cristianismo religión oficial del Imperio fue Teodosio en 380 con el Edicto de Tesalónica. Además, Teodosio es también conocido por ser el último emperador de un Imperio unificado, a su muerte, se divide entre sus dos hijos: Arcadio en Oriente y Honorio en Occidente. A partir de entonces la historia de Occidente, será la de las invasiones hasta la extinción definitiva de la dignidad imperial. A la parte Oriental todavía le quedaba un largo camino por recorrer hasta 1453.

El imperio estaba dividido teritoralmente en prefecturas, subdivididas en diócesis presididas por un vicario. A su vez, cada diócesis se dividía en provincias, gobernadas por un cónsul o procónsul. Las provincias en conventus, y los conventus en municipios.


Sociedad y economía

A mí siempre me ha dado la sensación de que al Imperio le terminó llegando lo que a otros, una crisis de expansión. Mientras hubiese nuevas tierras que conquistar, nuevas remesas de metal llegando a Roma y nuevos mercados que abrir, todo bien, pero detenida la conquista y su efecto dinamizador de la economía, llega el estancamiento, y la principal consecuencia suele ser la inflación. Lo que supone pérdida de poder adquisitivo y de bienestar para las clases "medias" y por tanto, inestabilidad social. Pero también una bajada en los ingresos de la Administración: ¿qué medidas toma para compensar? pues desde Diocleciano, básicamente dos:

1) La falta de movilidad: tanto física como laboral, prohibir por ley el cambio de residencia y que un hijo tomase otra profesión que no fuese la de su padre. Así se aumentaba el control sobre la población y se ponía más difícil la evasión del fisco.

2) Aumentar la burocracia para asegurarse el cobro de los impuestos, con el inconveniente de que una burocracia más pesada es más cara de mantener, así que a su vez hay que ir aumentando los impuestos para sostener un estructura que a su vez se tiene que hacer más gorda para poder seguir controlándolos...¿me siguen?

Así que al final el efecto conseguido fue justo el contrario: la elites que podían pagar pero no querían fueron emigrando al campo convirtiéndose en auténticos señores al margen del Estado, en ocasiones con ejércitos propios, y los más humildes de la ciudad se fueron también al campo a ser "protegidos" del Estado por esos señores. En la ciudad cada vez queda menos gente y el Estado tiene cada vez menos recursos.

Claro que es una opinión mía: que los siglos bajoimperiales estuvieron caracterizados por el anquilosamiento del Estado y la inflación es un hecho, yo sólo me apunto a la opinión de que esto fue lo principal, otros le echarán la culpa a la presión militar en las fronteras, etc. Y al final lo de siempre:
¿presión en las fronteras aprovechándose de la decadencia?¿Decadencia por culpa de soportar la presión en las fronteras? He aquí uno de los grandes problemas que se encuentran los historiadores de todas las épocas en cualquier parte: el del huevo y la gallina.

Y yo no lo voy a resolver, así que dejo ya en paz al Imperio, que ya les llega el turno a mis amigos los bárbaros.

13 comentarios:

Vir dijo...

Ains qué rabia me da no conocer bien este período pero voy a apuntar otra hipótesis aunque creo que unas y otras que no tienen por qué ser excluyentes, y es que tengo entendido que la estabilidad del imperio estaba muy ligada al carácter de los emperadores, algo que se ve clarísimo ya en la primera dinastía por ejemplo con Calígula y sus extravagancias que llevaron a estar bajo mínimos al Tesoro, entonces supongo que siguió siendo un aspecto importante durante todo el Imperio, Un saludo :)

Grupo NT dijo...

por otro lado, a mi me gustaría comentar algo con respecto al artículo como texto. Como es posible que haya gente que lo lea y no conozca mucho del tema, estaría bien que hubiéses dejado clarísimo que tanto "caesar" como "augustus" y como "imperator, y como "princeps", y como "dictator" eran títulos que tenían los que nosotros llamamos emperadores, y que por supuesto el de emperador no era el más importante para ellos; pero que al fin y al cabo, sólo eran títulos.

Por el resto, está claro que confluyeron la decadencia interior y el empuje foráneo en la caída del imperio de Occidente, para mí ninguno más importante que el otro, los dos iguales.

ANGELUS ROBUR AGRESTIS

HansHelm dijo...

Es cierto Angelus. Supongo que empezaba a temerme que la extensión del artículo se me fuera de madre, de hecho en muchas cosas tuve que meter tijera. Por supuesto, se le agradece la observación.

David Pardo dijo...

Pues si no se ponen de acuerdo los historiadores... yo que pasaba por aquí ya me dirás jajaja.

Una pregunta... ¿conoces documentales sobre el imperio romano (segurísimo que si)? ¿me recomiendas alguno?

Abrazos!

HansHelm dijo...

David,

pues salvo este del que hablaban aquí:
http://www.historiaclasica.com/2010/09/trajano-emperador-de-roma-un-documental.html
y que aún no he visto, reconozco que no estoy nada puesto en documentales.
De todos modos, si me entero de alguno te lo comunico.

HansHelm dijo...

Aunqueee, vaya cabeza la mía, en esta página hay un montón:

http://historiaenvideo.blogspot.com/search/label/Roma

algunos de los que he visto ahí son un poco antigüillos así que no se como estarán, pero como ya digo no suelo ver documentales, así que no puedo opinar mucho.

Uriel dijo...

Sin dudas concuerdo con todo lo dicho. No existe razon alguna para que unas y otras sean excluyentes, es más, creo que existen más posibilidades de que no lo sean. También concuerdo con lo que dice Vir del carácter de los emperadores, y con David en que si los historiadores especializados en el tema, nosotros (aunque varios fanáticos de la historia, como yo ;)) que no estamos especializados en el tema, no estamos completamente a la altura de la discusión (aunque uno nunca sabe).
Así que, en fin, no agregue demasiado, pero bue... me contento con pasar a saludar y dejar mi opinión.
Un Saludo y Hasta Pronto.
Uriel

Grupo NT dijo...

me compré el otro día un libro: DE COMO LOS IRLANDESES SALVARON LA CIVILIZACIÓN, de Thomas Cahill.

Comienza con la caída del Imperio y bueno, habla de la desarticulación social, de cómo los romanos tenían lo que querían por un lado (los pudientes)y por otro de la presión de los impuestos (para los pobres). Habla de la poca estratificación social de los bárbaros y sus ganas de entrar en el imperio (no dice las causas), y bueno, también habla de cómo llegaron los romanos a mirar sólo hacia dentro, hacia su Imperio y Roma, más que hacia las fronteras, mal protregidas, y protegidas por muchos mercenarios apenas romanizados.

Habla de muchas cosas más pero así de memoria recuerdo esto, acaba echando más culpa a la situación interior que a la exterior, resucitando testimonios antiguos, desde San Agustín de Hipona, acerca del porqué. Ganan los que culpan la situación interior. ANGELUS

Grupo NT dijo...

voy a hacer un apunte, una idea que me ha saltado leyendo el libro comentado antes: Roma, el Imperio digo, cayo solo en cuanto a la cultura (que crea a la civilización) que poseía, con carácter propio, distinto a lo que la rodeaba, por eso tenía su particuliaridad el Imperio. Lo que no cayó de Roma fue su "poder", me refiero, a que no cayó la estructua, que fue cambiada por quienes ocupaban los cargos (antes funcionarios, ahora reyes independiente, barbaros muchas veces, con nueva jurisdicción), y esto lo justifico en el mantenimiento del Derecho Romano.

Como continuadors de la civilización quedarían los obispos y algunos presbíteros, practicamente únicos en el arte de leer y escribir en el siglo V, y ese caracter suyo fue lo que hizo que el poder del clero católico aumentase. ANGELUS

HansHelm dijo...

Angelus,

es verdad que la estructura se mantiene, era una de las cosas que venía a decir Pirenne. Incluso si bien el poder pasa a ser ocupado por germanos, hubo también romanos hábiles que se mantuvieron en posiciones importantes en la administración.

Lo del derecho romano es curioso, durante un tiempo se mantuvo el derecho romano para los romanos y el germánico para los conquistadores, pero con el tiempo fue imponiéndose una única ley, más bien de derecho germánico, para todos (hasta el siglo XII, que se recupera el romano).

Grupo NT dijo...

pero ese derecho germánico no está basado en el romano???

Muchos de los germanos invasores habían sido aliados de los romanos, otros estaban medio romanizados, los francos eran católicos, los visigodos hablaban latín (cuando llegan a Hispania para imponerse por orden de Roma a los vándalos, alanos y suevos solo usan el gótico prácticamente para las ceremonias litúrgicas).

Por ejemplo, los visigodos hasta el III concilio de Toledo mantiene por ley la separación en casi todo entre hispanorromanos y visigodos, podríamos pensar en un remanente de las leyes tribales; a partir del concilio susodicho se suprime por ley la división, algo más cercano a la idea de "civilización" romana, a la vez incentivada por la conversión al catolicismo del Recaredo en ese concilio.

Como digo, tal vez el Derecho Romano influyó mucho más de lo que podemos pensar, lo que nos acerca aún más a la idea del mantenimiento del andamiaje romano en el medioevo. ANGELUS

HansHelm dijo...

Que influyó MUCHO sí, ahí estamos de acuerdo, pero basado, lo que se dice basado...tengo mis dudas. El derecho germánico tienen cosas originales propias que fueron muy importantes en la Edad Media, el derecho consuetudinario es por ejemplo una cosa nueva muy importante, y es ajeno al romano. Igual que la presunción de inocencia, que no se recoge en el germánico.
Pero yo no soy experto en leyes. En el fondo estamos de acuerdo, yo creo que el andamiaje romano se mantiene mucho tiempo.
Y, por supuestísimo, los germanos que entran en el Imperio no eran bárbaros recién salidos del bosque, estaban ya bastante influidos por Roma y cristianizados.
Pero también hubo elementos originales que son los que hacen con el tiempo surja una "civilización medieval" diferente como la que defiende Le Goff.

Selene dijo...

Mis felicitaciones, este post me ha traído muchos recuerdos de las clases de Derecho Romano, que me encantaban. Has explicado muy bien lo que era el emperador y el príncipe.

Un beso

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