1 de jun. de 2011

Armamento defensivo en la Edad Media

Al igual que casi prácticamente todo, el equipamiento militar en los primeros tiempos de la mal llamada Edad Media no tiene nada que ver con el de finales de la misma. De hecho, uno de los aspectos en los que más avances técnicos se dieron durante ese tiempo fue, cómo no, en el noble arte de matarse unos a otros. Cosas del ser humano. La fantasía y la ficción histórica, han dejado por contra una imagen de una "Edad Media standard" que afecta también a la imagen del guerrero, en el imaginario popular, a lo largo de mil años conviven las armaduras completas estilo Excalibur con las cotas de mallas y los bárbaros semidesnudos al más puro estilo Conan. Sin embargo, a lo largo del tiempo hubo una evolución. También es verdad que es complicado definir el armamento defensivo-tipo para cada fecha, ya que resultaba costoso de adquirir y mantener, y normalmente los guerreros lo heredaban, lo compraban o lo rapiñaban y lo iban "parcheando" con el tiempo como buenamente podían, así que en un momento dado, la variedad debía ser la nota dominante en el campo de batalla.

El armamento defensivo durante la Alta Edad Media (siglos VI al X)

Desde el siglo VI el Estado había dejado de proporcionar el equipo militar a sus soldados, así que las armaduras podían conseguirse por compra, donación, herencia o pillaje, y hasta el siglo X era raro el que podía costearse un equipamiento defensivo en condiciones, es normal pues, que aquellos guerreros que podían permitirse (y mantener) uno, le dedicaran grandes atenciones.

La armadura más frecuente era la brunia, byrnie en anglosajón, o loriga en latín: una especie de túnica corta hecha de malla (anillos de metal entrelazados).
Nunca en la Edad Media la armadura se llevó directamente sobre la piel (no habría pomada de aloe vera que areglara el estropicio cutáneo subsiguiente) sabemos que una vestidura interior, llamada hacketon o gambeson protegía la piel y amortiguaba los golpes, pero no se conoce exactamente en qué consistía, por su propia naturaleza, es muy raro que quede evidencia arqueológica de estos vestidos, y al ser una prenda interior no ha quedado representada en la pintura o la escultura.

Spangenhelm Ostrogodo del siglo VI.

El yelmo es el complemento ideal para la defensa de la cabeza, sin embargo, muy pocos podían permitirse uno, la mayoría de guerreros debían conformarse con una gorra de cuero. Había una gran variedad de yelmos, aunque la mayoría tomó como modelo el spangenhelm tardorromano, de forma cónica.

Todos los guerreros portaban escudo, generalmente redondo u oval, con una abrazadera para sujetarlo, que los protegía desde el cuello a los muslos.

Plena Edad Media: la cosa se va sofisticando

Ya a finales del siglo XI se hacieron frecuentes las armaduras que vemos en el Tapiz de Bayeux: el hauberk, una túnica larga (frente al byrnie, más corto) de malla con una abertura entre las piernas que permitiera montar a caballo. Además aparece la famosa "cofia de malla" que protegía el cuello y la parte posterior de la cabeza. La cofia solía disponer de una solapa que se ataba con una correa por la parte inferior del rostro.

Al principio, el hauberk normando (imagen izquierda) apenas cubría los brazos, pero a finales del siglo XII las mangas se alargaron hasta cubrir el antebrazo, incorporaron manoplas de malla y se empezaron a utilizar perneras de malla que mejoraran la protección en las extremidades inferiores. El equipo se completaba con la sobreveste, una túnica de tejido ligero que se ponía sobre la cota de malla, generalmente adornada con emblemas heráldicos.

El escudo en esta época es de forma triangular y se llevaba colgado al cuello con una correa.

Mientras tanto los yelmos habían seguido evolucionando desde el primitivo spangenhelm: en el siglo XII aparecía un tipo de casco redondo con una máscara que protegía la cara, y en el siglo XIII hizo su aparición el "gran yelmo" por excelencia, cilíndrico y plano por encima con apenas una abertura para los ojos.

Con el tiempo, a la cota de malla se fueron añadiendo placas de cuero o de metal liso, bien por debajo, cosidas al vestido, o, desde 1250 por encima.

Escena de batalla en el siglo XIII: se aprecian las cotas de malla que recubren el cuerpo y la sobreveste. La mayoría portan un gran yelmo.

La Baja Edad Media: la Armadura Blanca.

Poco a poco, la evolución tendía a ir sustituyendo malla por placas lisas, con piezas articuladas para los brazos, muslos y espinillas sobre una malla ligera. Así hasta la llamada "armadura blanca" que aparece ya en el siglo XV: sin malla, con piezas articuladas y completamente lisa. Este proceso se dio en toda Europa, pero fue más rápido en España e Italia. A la izquierda, una armadura de este tipo datada en 1505.

Las técnicas para el forjado de estas armaduras eran extremadamente complicadas, empleando aceros con alto contenido en carbón y con técnicas especiales para endurecer las superficies exteriores, que podían ir acanaladas para desviar los golpes.

El grado de protección que ofrecían era muy elevado (las mejores estaban hechas a prueba de ballestas) dejando de emplearse los escudos. El gran yelmo desapareció dejando paso a bacinetes, almetes y celadas que ya no descansan directamente sobre la cabeza, sino sobre una pieza específica llamada gorguera.

A veces se ha exagerado la limitación de movimientos que una armadura imprime: una del siglo XV pesaba entre 23 y 27 Kgs, aproximadamente lo mismo que el equipo de la infantería de los siglos XIX y XX y tenía las cargas mejor distribuidas que la antigua cota de malla. Si bien es verdad que ser derribado a tierra suponía el fin del combate en la mayoría de los casos.

Los infantes no podían permitirse un equipo tan completo como éste. Aunque aquellos mejor equipados sí disfrutaban de una buena protección: en la batalla de Hastings (1066) sabemos que había hombres a pie protegidos con cota de malla, normalmente thengs, guerreros-propietarios al servicio de una casa nobiliaria.

¿Eran efectivas las armaduras? Según el historiador del siglo XII Orderic Vital, en la batalla de Brémule (1119) de 900 caballeros participantes sólo murieron 3 gracias a la cota de malla, y fuentes musulmanas hablan de caballeros cristianos combatiendo en Tierra Santa con hasta 10 flechas clavadas en la armadura. También es verdad que el estilo de guerra aristocrática hacía más rentable apresar al enemigo para pedir luego un rescate por él, que simplemente acabar con su vida.

Fuentes:
Hooper, Nicholas; Mathew Bennett, Atlas Akal La Guerra en la Edad Media 768 - 1492, 2001, Akal.
Porter, Pamela, La guerra medieval en los manuscritos, 2006, AyN.
Wikipedia.

6 comentarios:

Uriel dijo...

Muy interesante la entrada Hans, igual que siempre. Debo admitir que e mi ignorancia sobre el tema creía que las Armaduras Blancas era mas antiguas, y que estas y las mallas eran de la misma época, no una mas antigua que las otras.
He aprendido mucho con esta entrada.
Un Saludo.
Uriel

Kike dijo...

Es bien sabido que las mejores armaduras europeas podían resistir poderosos golpes sin apenas abollarse, al mismo tiempo que permitían gran libertad de movimientos. Ignoro por que, pero existe una especie de absurda leyenda alrededor de los caballeros armados como torpes montañas de hojalata, torpes y vulnerables a las mas ridículas saetas.

Multitud de estudios modernos indican que un caballero medieval bien entrenado y armado podía acabar fácilmente con cualquier otro guerrero de la época, incluyendo los célebres samurais.

Desgraciadamente, estas espectaculares armaduras no se usaron por mucho tiempo en los campos de batalla: para cuando las técnicas de forjado se habían perfeccionado, la pólvora ya se había vuelto un arma popular.

HansHelm dijo...

No sé por qué se ha extendido tanto esa idea. Sí que es verdad que con la difusión de la pólvora se creó un tipo de armadura absurdamente pesada contra los disparos: pero no tenían ningún futuro y nunca llegaron a ponerse en práctica en serio.

Anónimo dijo...

Sin duda muy interesante. Siempre se aprende aquí.

Por cierto, lo de poner bibliografía está muy bien.

ANGELUS

Malapata dijo...

Ameno y clarificador. Yo también tenía un lío sobre cuando se utilizaba esta o aquella armadura.

Jude dijo...

Yo directamente es que no tenía ni idea de nada, como te podrás imaginar estos remas nunca han sido mi fuerte (si es que tengo alguno ;D)

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