
Hay quien dice que es la peor de Ridley Scott, y no voy a ser yo quien les quite la razón a los que lo dicen, es probable que sea así, pero yo me divertí bastante en la sala, incluso me reí, lo que ya es mucho decir, el problema venía cuando me reía en momentos que NO eran para reírse, al menos intencionadamente. De todos modos tiene cosas memorables: los fieles compañeros de Robin Hood y su banda de folk-metal predecesora de Jethro Tull, el príncipe Juan descubriendo el ruido que hace un peloco al caer al suelo... y sería mejor película si no fuera porque el montador decidió en los últimos cinco minutos de metraje que ya estaba mu harto y que iba a dejar para la posteridad un bellísimo ejemplo de como NO hacer una elipsis, además del desembarco de Normandía a la medieval y el hecho de que el realizador no ha jugado nunca al rol (si así hubiese sido recordaría que meterse en el agua con unos 25 Kgs. mínimo de hierro rodeándote NUNCA es una buena idea) Pero todas estas cosas se le perdonan, porque en este blog queremos poner de moda la Edad Media y Ridley Scott cuenta con mi total apoyo a la hora de contar lo que sea con señores dándose de hostias con mandobles.
Por otro lado, los pequeños errores históricos (como la muerte del rey Ricardo, ejem) quedan de sobra compensados con dos grandes aciertos. Cuando era estudiante terminé aborreciendo las incoherencias en películas históricas: erróneamente por mi parte. Al cine va uno a lo que va, no a aprender historia, pero aún así me llena de satisfacción ver reflejado en la gran pantalla que:
En primer lugar: todo el mundo tiene los dientes comidos de roña, como tiene que ser. Esto es algo que me hizo recordar 10.000 y los maravillosos emplastes blanqueantes prehistóricos.
En segundo lugar la gente se lava. Vale, son de la baja nobleza, pero es igual: aparecen bañándose y es que una de esas cosas que todo el mundo sabe pero que en realidad son mentira es que la gente medieval era considerablemente más puerca que la de otras épocas históricas, digo más, que la gente del Occidente cristiano era más puerca que los moros, que esos sí que sabían y estaban todo el día dándose abluciones. Pues esto es no es cierto, y aquí la gente se baña. Claro que sí. En el futuro, preparo un post sobre este tema, el de la higiene medieval, leñe ya.

Y que decir, una película que aunque haya salvado la papeleta con las recaudaciones a nivel internacional tampoco es que haya sido el petardazo del año, ni que se haya hundido. Ni siquiera ha levantado grandes críticas en contra. Pero tampoco a favor.
Joer, que cosa más aséptica he escogido para el primer post.