10 sept 2010

¿Existió la Edad Media?

Bonita pregunta para un bló que vive de ella. Y la respuesta es aún mejor: no exactamente. Pero tampoco es una novedad tan grande decirlo. Después de todo toda división histórica es incompleta, inexacta e irreal. Incompleta porque por muy relevante que sea un hecho histórico, por sí solo no justifica nunca un cambio de era (con la posible excepción de una invasión alienígena). Las cosas son siempre fruto de un proceso. Inexacta, porque siempre va a haber dudas sobre dónde fijar la fecha. E irreal porque la gente que lo vivió, por lo general no se dió cuenta de su relevancia: es una categoría que nosotros aplicamos desde el presente.

Con todo y con eso hay que hacerlas: aunque la Historia sea continua, el ser humano no da para tanto, y hay que trocearla para poder estudiarla. Así que se termina escogiendo el mal menor.

En el caso de la Edad Media, el primero en llamarla así fue el obispo de Alesia, Giovanni Andrea dei Bussi, en una carta fechada en 1469. Era un término despectivo. Cuando el culturetismo del Renacimiento decidió reivindicar la Antigüedad Clásica, los humanistas se consideraron a sí mismos herederos de griegos y romanos, representantes de una cultura "superior". Y la historiografía de la época funcionaba como la crítica musical: no basta con emocionarse con algo nuevo, además había que machacar vilmente a lo anterior. Lo que quedaba entre ellos y los romanos era eso...lo que estaba por en "medio", un túnel de barbarie y oscuridad. La leyenda negra ya estaba ahí y desde entonces no haría sino engordar.

Durante la Ilustración del siglo XVIII, los intelectuales sostuvieron que la virtud de la razón estuvo ausente de la Europa medieval, que predominó la más brutal irracionalidad. Los valores ilustrados me parecen estupendos, de lo mejorcito que ha dado Europa, pero resulta paradójico como una gente que denunciaba leyendas y supersticiones no tenía inconveniente en inventarse las suyas propias, y es que en el XVIII se inventaron un buen puñado de falsos mitos históricos incluyendo los terrores del año 1000, las exageraciones sobre la Iglesia o el derecho de pernada, of course. No por casualidad: estos mitos se pusieron en circulación para denunciar con ellos al Antiguo Régimen y a la nobleza y la Iglesia de su tiempo (cosa que me parece estupenda). Tampoco es plan de echárselo en cara a los pobres ilustrados, cualquiera sabe que una descalificación parece más creíble si detrás le inventas una justificación histórica, así que no estaban descubriendo nada.

Luego llegó el Romanticismo, y esta vez lo medieval pasó a ser cool. Si algo flipaba a las gentes del
XIX era todo lo que sonase a "nacional", y el origen de la Europa de los estados nacionales es medieval. Ahí podían rastrear un montón de cosas. Y si no, se las inventaban, como corresponde a todo nacionalismo que se precie. De esta forma surgió una Edad Media de cuento: castillos con bandericas de colorines, brillantes armaduras, amores que provocan caries...el problema que tiene el XIX con esto es que...tanto apasionamiento romántico, edulcorado y colorista, era más literario que otra cosa y una vez desmontado no quedaba nada, los mitos siguieron perviviendo con fuerza, en parte porque si algo no había cambiado en el XIX, era el anticlericalismo.

Hoy día es fácil ver como en el imaginario colectivo hay dos "Edades Medias": por un lado están los amantes de la visión romántica y épica, la Edad Media heroica, entre los que puedo contarme si les digo que un servidor de ustedes se gasta el dinero en el cine para ver una película siempre que en esta haya espadas y armaduras. Tiene una variante, y es la Edad Media new age, la de cosas como Las Nieblas de Avalon, donde todo es muy céltico y mágico y el Grial es un símbolo pagano y femenino y tal y cual...

Luego sigue estando la inmensa mayoría de gente para la que tiene el sentido que le da Pulp Fiction con la frase "voy a ponerme medieval con tu culo": imágenes de barbarie, derecho de pernada, gente ardiendo en hogueras, machismo desaforado y cómo no, ausencia de higiene.
Y como siempre ocurre, ni calvo ni tres pelucas: ¿Hubo heroísmo? Sí ¿Logros culturales? Algunos de los más grandes de Occidente (la Universidad por ejemplo) ¿Avances técnicos? En contra de lo que se suele pensar, sí, y gordos. ¿Y cosas malas? A espuertas (pero no todas las que se cuentan por ahí). Se puede decir que "sólo" fue una época más, con sus luces y sus sombras.

Hoy día se intenta difundir esto (con escaso éxito, Dan Brown y compañía no ayudan mucho creando mitos nuevos cuando no se ha terminado de acabar con los antiguos) esto es en parte gracias que a finales de los 90 y principios de la presente década dos importantes medievalistas dijeron que la Edad Media era en realidad una invención historiográfica con claros intereses ideológicos, de corte racionalista y anticatólico, difundida como un tópico muy exitoso. En concreto salieron dos importantes libros:

Para acabar con la Edad Media (1998) de Régine Pernoud era una declaración de principios: terminar con la visión vergonzante y oscurantista del gran público. Tras una vida dedicada al estudio de fuentes originales desbarata muchos tópicos. Revisa la producción literaria de la época, sus logros artísticos, el papel de la mujer, los códigos de honor y los rituales sociales, así como la imbricación entre el poder temporal y el espiritual.

En La invención de la Edad Media (1992), Jacques Heers, profesor de Historia Medieval de la Universidad de la Sorbona dice que "no es más que una noción abstracta forjada a propósito, por distintas comodidades o razones, a la que se ha aplicado a sabiendas ese tipo de oprobio". Y su empeño es mostrar los orígenes y el mecanismo de esa "impostura intelectual".

Advierte que la idea de un corte radical entre lo que se ha dado en llamar Edad Media y el Renacimiento distorsiona la realidad. Muchas de las manifestaciones que nos parecen típicas del Renacimiento estaban presentes en los siglos medievales. La idea de la fractura fue cosa de los humanistas italianos deseosos de hacer valer su originalidad, y reforzada por los historiadores protestantes, encarnizados contra la Iglesia medieval. La imagen de los "tiempos feudales", en la que los desorbitados derechos de los señores provocaban la condición miserable de los campesinos, es también discutida por Heers. Pues los estudios de especialistas del mundo rural obligan hoy a precisar las jerarquías y la movilidad en el medievo, sin que se pueda hablar ya de una sociedad dividida en dos bloques y petrificada.
Cuenta la anécdota habida con un corresponsal francés en el Líbano que iba informando de las matanzas acaecidas en aquel país, y que afirmaba en un momento dado "y nos hundimos todavía más en la Edad Media" (sin embargo las matanzas nunca han sido tan frecuentes como en nuestra era) ¿Pero no se escucha con frecuencia la frase "se diría que estamos en la Edad Media", precisamente para referirse a situaciones más o menos escandalosas?

Si han llegado hasta aquí lo agradezco...y espero que no me haya quedado un post muy "medieval", ¡No en "ese" sentido!


“se podría decir que, en cierto modo, la Edad Media sí estaba sumida en la
oscuridad; pero no porque fuese oscura en sí misma, sino por lo poco que de
ella se sabía.”
José Marín, medievalista.

1 sept 2010

El último rey

No me gustan las críticas. Considero que es mucho más fácil criticar cualquier cosa que hacerla tu mismo, que cualquier libro, película o disco, por bochornoso que sea tiene más trabajo detrás que el que lleva criticarlos. La única crítica que me gusta es la abiertamente de coña, me río, y eso es algo que aprecio, las serias, en cambio no me suelen ofrecer nada salvo spoilers gratuitos y un absurdo prejuicio previo a enfrentarme a la obra en sí. Sin embargo la primera entrada "de verdad" de este mi feudo, fue una especie de crítica. La primera en la frente. Desdiciéndome desde la primera página.

Pues he aquí que vuelvo a hacer una a pesar de mi nula habilidad para facerlas. Pero la hago a petición de un amigo y compañero mío, que se ha llevado el trabajo de escribir un libro y registrarlo y todo en la propiedad intelectual, (cosa que admiro, porque a mí me suele dar vergüencilla leer lo que yo escribo, y no me veo entregando ningún material en ningún registro), y después de su trabajera, me pide que lo critique aquí. Con mi, repito: NULA capacidad. Sólo puedo decirte una cosa: ¡Inconsciente!

Pero le dí mi palabra, así que lo haré intentando ser lo más constructivo posible: diré lo que me ha gustado y lo que no intentando que sirva en un futuro. Y si no, pues no tienes que hacerme caso, que para eso tu obra es tuya, faltaría más.

Estamos hablando de literatura fantástica, para más señas espada y brujería de la más clásica imaginable. Ante todo una cosa: ADORO la fantasía, mi libro de cabecera es La Historia Interminable, es el primer libro del que guardo recuerdo de haber leído y lo repaso cada cierto tiempo en mi vida, así que me marcó hondamente, y a partir de ahí lo típico, sin entrar tampoco en grandes cotas de frikismo: El Señor de los Anillos, Elric de Melniboné, Lovecraft, Conan no demasiado pero también algo, Dune...(La Dragonlance no la aguanto, lo siento) Pues eso, nivel medio. Y la sensación que tengo es que aunque me encanta el género en sí, encontrar literatura fantástica de calidad y que no trate a sus lectores como niños de teta es poco menos que imposible, incluso en sagas como la de Elric (mi héroe fantástico preferido si no incluyo la literatura artúrica, que eso es otro cantar) tengo que reconocer que presupuestos fascinantes de entrada se van tirando por la borda conforme avanzan los relatos (vale, Canción de Hielo y Fuego admito que no me la he leído, pero me cuentan maravillas, así que ahí está, en mi lista de pendientes).

Así que hay cosas de El último rey, de El Guerrero Hyperbóreo, que se agradecen. La mayor influencia de su autor (que me ha hecho de Director de Juego en no pocas ocasiones, pero tampoco demasiadas) es el Conan de Howard, de hecho más que influencia es un homenaje, el protagonista es básicamente un bárbaro nietzscheano, que después de todo, encuentra cosas por las que luchar. Argumentalmente, porque estilísicamente me recuerda más a literatura épica del estilo de las sagas nórdicas o la misma Ilíada que al propio Howard.

Se agradece enormemente lo crudo que pueda ser por momentos, y se agradece porque es un homenaje al género fantástico en sí, pero tomado en serio, sobre todo ahora que a cualquier niñato le da por creerse un sosias de Bastián Baltasar Bux y pensar que por poner un par de nombres prestados de Tolkien puede hacer una obra maestra del género dispuesta a ser defendida acérrimamente por sus fans. Aquí hay un huevo de influencias y de préstamos, pero no se ocultan, y tampoco es un relato con grandes pretensiones, salvo lo que su autor haya querido liberar en el momento de escribirlo. Se agradece que una obra que aunque irregular en según que pasajes intente tratar a su lector como alguien adulto que sabe lo que está leyendo. Esto no es porque sea fantasía oscura, que lo es, pero sí, también me mola que haya mucho acero y oscuridad y escasas chiribitas.

Eso sí, (y ahora empiezan los peros) Aunque el tono épico acompaña, hay veces en que se vuelve excesivo, yo por lo menos lo he notado un poco cansino en ocasiones en que pedía unas formas más directas.
Además para mi gusto le falta algo de vividez a los personajes, mayor humanidad y verosimilitud a la hora de que el que lee se crea sus verdaderas motivaciones y sentimientos. Esto es especialmente aplicable tanto a los antagonistas (que haberlos haylos) que a veces parecen malos de cartón piedra puestos ahí para ser guanteados, como al personaje principal, al que quizás habría que trabajarle más la personalidad retratando mejor lo que le mueve por dentro y buscando de esa manera la complicidad con el lector.

Eso sí, espero que todo esto sea porque en el futuro digan que era una "obra de juventud". Porque te queda un largo camino por delante, y espero que lo recorras. Porque hacen falta más "últimos reyes" y menos elfos oscuros convocando panteras astrales (y mágicas) desde una figurita (mágica) de los chinos. Porque eso es lo malo, de momento el libro es inencontrable por las Españas, pero espero que eso cambie con el tiempo.

P.S.: y el próximo post vuelve a ir de un nuevo tema de candente actualidad medieval. Se acaban las vacaciones y vuelvo de nuevo a mis amados legajos (literalmente).
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