30 abr. 2011

Guía de lectura de la mitología artúrica (II)

Nos habíamos quedado por 1140: los normandos están firmemente instalados en el trono deseando ver como se escriben historias que les agraden, y falta poquito para que aparezca Leonor de Aquitania patrocinando trovadores, y esto es importante, porque así es como se introduce uno de los elementos más importantes de los romances artúricos: el Amor Cortés.

Vamos a seguir con Campbell, que subidivió esta última etapa de desarrollo del mito, en otras cuatro:

1) Épica patriótica anglo-normanda 1137 - 1205.

2) Novelas corteses francesas 1160 - 1230.

3) Leyendas religiosas del Grial 1180 - 1230.

4) Épica alemana 1200 - 1215.

Los alrededores de 1140 son la fecha de inicio de todo porque es cuando se publica la Historia Regum Brittanniae de Geoffrey de Monmouth. Que como dice el propio título es una obra "histórica". Lo que ocurre es que es historia adornada con muchos elmentos fantásticos. Como las series de Showtime. O como los libros de César Vidal.

Sea como fuere, en Geoffrey ya está casi todo,
narrado en prosa latina: Arturo ya no es un caudillo sino un rey feudal hecho y derecho, Merlín el mago está presente, y no olvidemos que gran parte del éxito de Merlín en las leyendas se lo debemos a Geoffrey de Monmouth, están el brutal Uther Pendragón, Gawain, Excalibur, y la infidelidad de Ginebra...con la diferencia de que aquí el amante de la reina es...¡Mordred!

Sí, Mordred. Lanzarote, y su hijo Galahad son los últimos añadidos medievales a la leyenda. En concreto son un invento francés posterior, mientras que caballeros como Gawain o Yvaín son trasuntos de héroes solares célticos mucho más antiguos. Lo que me hace recordar que en cierta película que se vendía como "
la verdadera historia tras la leyenda" salían Lancelot y Galahad sin falta.
Así que aquí sigo, esperando que algún día alguien investigue al verdadero personaje histórico tras el Príncipe Valiente, o tras Darth Vader, por ejemplo.

Pero aunque Geoffrey de Monmouth sea el responsable de terminar de dar forma al cuento, el pistoletazo de salida para la difusión de todo esto por Europa es otro:
Wace, que traduce la prosa latina de Geoffrey al verso francés para el rey Enrique II Plantagenet, marido de Leonor de Aquitania, y como sus dominios se extendían por toda Europa pronto la Materia de Bretaña se iba a poner de moda en todo el continente.

Romances corteses franceses (1160 - 1230)

Los que pulieron el mito. Inventaron a Lancelot/Lanzarote y al singracia de Galahad, que muy pronto veremos. Destaca un nombre:
Chrétien de Troyes.
Chrétien es sobre todo conocido por su
Cuento del Grial y por Lanzarote o el Caballero de la Carreta. Sin embargo, mi obra preferida de él es Yvain o el Caballero del León. Un libro cortito donde encontramos:

Apuestos caballeros.
Apuestos caballeros luchando entre sí.
Un león mágico.
Un dragón con su fuego y todo.
Un anillo que vuelve invisible al portador.
Amor.
Aventura.
¡Y que esto aún no haya sido llevado al cine!

Pero ya en serio, es normal que el neófito piense en los romances caballerescos como en historias de pijos enfundados en hojalata, damiselas cuya única función en la vida es esperar a ser rescatadas y tufillo a cuento ñoño. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, a diferencia de muchos guionistas actuales, Chrétien tenía claro lo que importa en sus historias: los personajes. Los dilemas, las meteduras de pata y la preocupación por los propios actos son una constante en la obra de Chrétien, hasta en las mujeres, que ocupan un papel importante y activo en la historia.
En sus historias, los personajes cobran vida, carisma y resulta fácil sentir simpatía por ellos. Hasta por los villanos, siempre es curioso descubrir que el caballero sobrenatural que aterroriza al bosque de turno, tiene detrás una familia que lo quiere y echa de menos.

Las leyendas religiosas del Grial (1180 - 1230)

Aquí entran los poemas de Robert de Boron sobre José de Arimatea o Merlín, el
Perlesvaus y, sobre todo la Vulgata artúrica.

Ya Chrétien tenía su propia historia sobre el Grial con Perceval como protagonista. Perceval es un héroe bastante penco que poco a poco y a costa de errores se va perfeccionando hasta resultarnos carismático. El Grial es un objeto mágico indeterminado cuyo significado queda oculto ¡porque la dejó inconclusa!

El ciclo de la
Vulgata se divide en tres partes: el Lanzarote en Prosa (recomendable), la Queste o Demanda del Santo Grial y la parte final o Morthe d'Arthur (MUY recomendable). Todas ellas editadas por separado en la actualidad.

William Ernest Chapman, The Departure of the Knights

La Queste del Grial incluída en la Vulgata es completamente diferente a las desventuras de sir Perceval que Chrétien puso en verso. Aquí, todo Camelot parte en busca del "Santo" Grial, una vil excusa para meternos dosis ingentes de imaginería eclesiástica. Y presentarnos a un nuevo héroe: el meapilas de
Galahad/Galaz, una figuración de Jesucristo y el caballero con menos carisma de toda la Tabla Redonda. Viene al mundo sin pecado,todo le sale bien, y triunfa sin problemas donde todos los demás van fracasando.

Otro autor de esta fase es
Robert de Boron, cuya poemas no están editados, pero sí los de sus imitadores en prosa, que ofrecen grandes dosis de épica muy recomendables.

Épica alemana (1200 - 1215)

Aquí destaca
Wolfram von Eschenbach. Coge el Perceval de Chrétien, lo adapta al alemán, añade cosas de su cosecha y le da fin: el resultado es Parzival, una joya de la literatura alemana. Esotérico y lleno de encanto como él sólo. Nada más que merecería la pena por la magnífica introducción con la vida de Gahmuret, padre de nuestro héroe griálico favorito.


Finalmente...
Nos falta un autor importante, pero muy posterior:
Thomas Malory (siglo XV). Su Muerte de Arturo es lo más parecido al megalibraco artúrico que decía el otro día. En ella se basa el Camelot de T.H.White, del siglo XIX, y a través de él las películas Excalibur o The Sword in the Stone con notables licencias. Pero Malory, a pesar de ser inglés, sólo se inspira en los autores franceses, ello se nota en personajes como sir Gawain, que mientras en obras inglesas es un caballero ejemplar, en Malory, como en Chrétien, es un tío un poco bruto, aunque de noble corazón. Además Malory añade cosas de su cosecha, como la historia de Balin y Balan.

La versión legendaria de Malory no es mi preferida, pero hay que reconocerle que escribía estupendamente bien, que es lo que cuenta. Un rasgo típico suyo es la impronta del destino en sus personajes: no hay buenos ni malos, cada cual tiene sus motivaciones, y hasta Mordred resulta ser en última instancia un individuo razonable, pero la fatalidad de los acontecimientos es la que al final termina precipitando las cosas. Porque ni siquiera el rey que fue y que ha de volver
se libra de la Rueda del Destino.


Incunable de Morthe d'Arthur de Malory. El ejemplar digitalizado completo puede verse aquí.

Si alguno tuviera interés en el tema, dos obritas muy recomendables son la Historia del rey Arturo y de los nobles y errantes caballeros de la Tabla Redonda de Carlos García Gual y el Breve diccionario artúrico de Carlos Alvar. Dos autores que se dedican a la difusión pero con seriedad (y agradable lectura, ojo).

Sobre temas griálicos, una obra rigurosa y completa es El Santo Grial de Richard Barber.

11 abr. 2011

Guía de lectura de la mitología artúrica (I)

Cuando hace ya unos cuantos años me dio por asomarme al mundo de los romances artúricos, descubrí la que hasta hoy ha sido la literatura que más me ha llenado y enriquecido en mi vida. Lamentablemente no fue tan satisfactoria mi experiencia a la hora de compartir mis intereses e inquietudes con el mundo, encontrando dos tipos de reacciones. Por lo general, en la mentalidad colectiva impera este esquema:

Me gusta Homero y la literatura grecolatina: ¡qué exquisita formación!¡Qué manejo de la cultura clásica! Seguro que también te gusta el viiino.

Me gusta la literatura del Siglo de Oro: ¡hombre! Los Cervantes, Quevedo, los grandes próceres de nuestra lengua. Ya mismo le vemos ocupando un sillón en la RAE.

Me gusta la literatura medieval: eres un friki sin remedio. Déjate de fantasías.

Para muestra un botón:

A mí, en lo personal, las historias del Rey Arturo, Exacalibur y las espadas caprichosas dejaron de importarme a los quince años. Pero esta Merlin es una joya incluso para los que, como yo, preferimos el realismo y los cuentos en los que nadie se disfraza. (Sacado de aquí).Enlace

En efecto, no sólo defiende una bazofia inmunda como el Merlín de la BBC, sino que califica así en bloque a varias obras imprescindibles en la literatura universal de lecturas para quinceañeros. Cuando cualquiera que haya leído a Chrétien de Troyes sabe que ese señor tan medieval él sabía más de psicología y emociones humanas que todo el equipo de guionistas de Perdidos.

Otro efecto secundario es que la gente que te rodea y se interesa por el tema aprende a odiar una palabra. Y esta es...: "Versión". Aquí la peli Excalibur ha hecho mucho daño. Que sí, es una grandísima película. Pero también es verdad que se basa muy remotamente en lo que escribió Thomas Malory, y hay muchas más versiones del cuento, porque prácticamente todo autor que decidía contar su versión de la historia lo hacía a su manera, no hay un "megalibraco artúrico" donde esté contenida la versión canónica del mito. Así que a veces se dan conversaciones tal que así:

- Amigo: Oye, Arturo se acuesta con su hermana Morgana ¿no?, jaja.
- Tu: pss, pues yo eso no lo he visto en ninguna versión, en realidad casi siempre aparece que se acuesta con otra hermana, Margawse, pero vamos, que a mí me da que en realidad...
- A.: Aaaah, bueno, ¿pero luego está sir Gawain no? Ése es to buena gente.
- T.: Pues depende, para los ingleses era el modelo de todas las virtudes, pero en la versión francesa del mito es más bien brutote. En Malory también.
- A.: ¿pero Malory no era inglés?
- T.: psíííí, pero se inspira en las versiones francesas y...
- A.: dejémoslo.

Todo esto despista mucho al que desde fuera ve el mito artúrico como una saga densa y laberíntica como el mismo bosque de Broceliande.Y es una pena, porque grandes nombres pasan sin pena ni gloria sin ocupar el lugar que les corresponde en la historia de la literatura. Para solucionar eso aquí presentamos la fantástica

Guía de lectura de la mitología artúrica
¡en dos cómodas entradas!

Decimos que es mitología porque el compendio de historias que hoy pueblan el imaginario colectivo hunde sus raíces más profundas en una serie de relatos populares, de transmisión oral, surgidos a partir de vagos hechos históricos ocurridos entre finales del siglo V d. C. y principios del siglo VI d. C. Y como ocurre por ejemplo con la mitología clásica, las líneas generales del mito están más o menos claras, y los caracteres de los personajes se mantienen más o menos fijos (con excepciones) pero hay un montón de variantes según autor, lugar o fecha.

Por estas fechas (retirada de los romanos de Britania), en la actual Gran Bretaña, el britano Wortigern había llamado a tres pueblos germanos; jutos, anglos y sajones, para ayudarle a mantener el poder. Como todos sabemos, la idea le salió rana y los germanos terminaron adueñándose de la isla. Un compendio de historias que hablaban sobre la heroica resistencia de caudillos romano-britanos fueron con el tiempo codificadas, al principio en obras "históricas" y más tarde en "romances", o lo que es lo mismo "novelas corteses". Esas historias se fueron cargando de valores ideológicos, morales y de personajes ejemplares que se repiten como una constante.

Esto de las leyendas que se pierden en la bruma y el humus legendario suena muy bien, pero fuera de generalidades y del pastiche céltico-new age que a veces nos quieren vender, la mitología artúrica que hoy conocemos es el resultado de una serie de autores, en verso o prosa, con nombre propio y que escribían una literatura "de entretenimiento" para un público noble. Estos autores exaltaban las virtudes caballerescas, en un mundo, el de los siglos XII y XIII en que la caballería se sentía asqueada por el ascenso de nuevos grupos sociales tales como la burguesía, mezquina y avara a los ojos de los caballeros.

Por si fuera poco, la iglesia surgida de la reforma gregoriana (siglo XI) también quería dar su propia versión sobre el mito, faltaría más.

Estudiando todo esto J. Campbell definió cuatro estapas en la formación de la Materia de Bretaña:

1) El momento mitogenético 450-950

En el siglo VI el sabio Gildas recuerda hechos de su infancia sobre la resistencia frente al invasor pero no cita a ningún rey. El caudillo de la resistencia en este caso era un romano de nombre Aurelio Ambrosio. En el poema Gododdin, se dice de cierto héroe que tenía un valor excepcional "a pesar de que no era Arturo", sin embargo, la fecha de este poema no está nada clara, pudiendo corresponder la estrofa en la que aparece Arturo a una interpolación posterior, del siglo XIII.

estatua de San Gildas en Francia.

La primera mención directa de Arturo es la que hace el monje Nennius en la Historia Britonum (siglo IX ¡al menos tres siglos después de los hechos!), y Arturo no pasa de simple dux bellorum, un jefe militar. Otro siglo más, y en el X, en los Annales Cambriae, un tal Merdraut (Mordred) aparece luchando junto a Arturo.

¿Existió realmente Arturo? Quién sabe. Pero no es algo que me preocupe en exceso.

2) y 3) El período oral de desarrollo

Estas dos fases son en realidad una sola que va desde el 950 hasta el 1140 ¿Por qué en dos trozos?

Porque en 1066 tiene lugar un hecho importante en el desarrollo del mito: los normandos conquistan Inglaterra y los trovadores britanos entran en contacto con los conteors de la Bretaña francesa. Mientras tanto, los nuevos amos aprovechaban para adueñarse del mito: presentaban a los sajones como los malvados invasores y los normandos pasaban de ser conquistadores a "libertadores", herederos de Arturo. Que suena mucho mejor, donde va a parar.

Desde 1140
de la mano de Geoffrey de Monmouth el mito inicia su andadura literaria con la cuarta y última fase de desarrollo, que es la que nos interesa , pero eso será en la siguiente entrega.
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